Sugar Man, el profeta folk | Revista independiente de música

Revista de música independiente en:

Más poplacara:

Sugar Man, el profeta folk

Sugar Man, el profeta folk

Dentro de la amplia y no menos interesante programación de la Cineteca de Madrid, la noche del 14 de febrero, pudimos vivir una experiencia única y especial. No porque fuera San Valentín, si no porque pudimos disfrutar de uno de los documentales más emocionantes de los últimos años. Tras la proyección hubo un coloquio con el propio director del film, el sueco Malik Bendjelloul el cual contestó, a través de su peculiar «traductor», a todas las preguntas de los sedientos asistentes.

Cuando Malik escuchó hablar sobre este personaje, y su increíble historia, supo que tenía que mostrarlo al mundo y decidió empezar la aventura de este documental. Searching for Sugar Man trata la historia de Rodríguez, cantante de folk-rock de los años 70, de origen mejicano y filipino pero nacido en Estados Unidos, que grabó dos discos sin ningún éxito. Rodríguez vivió una modesta vida en Detroit (Michigan), trabajando en la construcción por el día y cantando en todo tipo de locales por la noche. Una noche de finales de los 60 dos productores de la discografía Sussex le escucharon cantar y supieron que era un genio. Grabaron su primer disco en 1970 llamado Cold Fact y el imaginado éxito se desvaneció enseguida.

Un año más tarde otro productor le propuso de nuevo grabar y sacaron Coming from reality, el cual siguió los mismos pasos que su anterior disco. Le echaron del sello discográfico dos semanas antes de Navidad, tal y como había cantando a modo de profecía en su canción Cause. Tras su fracaso volvió a su anterior trabajo.

Entonces de manera aleatoriamente mágica, una copia de su primer disco viajó al otro lado del mundo y llegó a Sudáfrica. Esa copia fue pasando de unas manos a otras manos. Se hicieron copias y se convirtió en todo un himno para un país que gritaba libertad. Sudáfrica vivía los peores momentos del apartheid y, como un milagro, llegó la voz de Rodríguez que se convirtió en símbolo y motivación para luchar contra el fenómeno de segregación racial.

Grupos y cantantes tan importantes en Sudáfrica como Koos Kombuis, Willem Möller y Johannes Kerkomel se inspiraron en él. Era mucho más que Elvis, los Beatles y los Rolling juntos. Ese «espíritu» que deambulaba por la fría y yerma Detroit desconocía su grandioso, casi divino, éxito. La leyenda fue creciendo en Sudáfrica convirtiéndose en el mayor icono musical cuando llegaron rumores de que se había suicidado. Los rumores apuntaban a que Rodríguez tras un fracasado concierto decidió rociarse de gasolina y prenderse fuego frente al horror de su audiencia. Otro rumor difundía que se había pegado un tiro en la cabeza.

Todos estos rumores no hicieron más que incrementar las ventas de sus discos. Pasaron las décadas, cayó el apartheid, y las canciones de Rodríguez eran recitadas en el colegio, todo el mundo tenía en casa al menos el disco de Cold Fact y se había convertido en parte esencial de la historia de Sudáfrica.

¡ATENCIÓN! ¡A PARTIR DE AQUÍ SPOILERS!

En los 90 entonces empezó la curiosidad de dos absolutos fans del misterioso artista, ya que nada se sabía sobre él. Indagaron, querían saber cómo murió. Llegaron hasta los productores que nada sabían, hasta que contactaron con el otro productor, Mike Theodore y les dijo la frase que cambiaría el rumbo de las cosas: «Rodríguez no está muerto».

Aquí empieza una maravillosa historia al reencuentro con la leyenda, la cual seguía con su modesta e imperturbable vida en Detroit. Regalo del destino, Rodríguez viajó a Sudáfrica donde le recibieron como a una de las mayores estrellas. Hizo una gira ofreciendo seis conciertos a miles de personas. La gira se convirtió en una especie de Woodstock místico donde la gente sabía que viviría un momento único en la vida.

Rodríguez ha viajado en varias ocasiones a tocar para su público sudafricano, pero él se mantiene fiel a su austera vida, viviendo en la misma casa que hace 40 años y donando el dinero que gana con los conciertos. Su vida es sencilla, no necesita nada material. Sus letras son de una sensibilidad, de una crudeza tal, que es imposible no sentir admiración ante este ser humano. Un hombre que pese a todo, ha seguido conservando su esencia. No importaba cómo se ganara la vida, él era aquel hombre y siempre fue aquel hombre que tocó para millones de personas. Como si una fuerza poderosa le dijera claramente que su destino era ese, que tarde o temprano su verdadero ser sería desvelado. Y así fue como Rodríguez, un obrero genuino y poeta, pudo cumplir el sueño imposible para la mayoría de los mortales.

Del productor de Man on a wire, llega este documental que ganó el premio al «Mejor Documental Internacional» en el Festival de Sundance, y es nominado al Óscar al «Mejor Documental Largo». Realmente un regalo para nuestro espíritu y nuestros oídos que podremos ver en directo y por primera vez en España en el Primavera Sound

¡Compártelo!