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Montgomery: El baile no termina aquí

Montgomery continúa su gira en presentación de su nuevo y primer disco, It's Happening, afincando sus principales señas de identidad: ritmos bailables, ambientación intensa y persistente, y una apuesta equilibrada entre automatismos electrónicos y diestros arrebatos a la percusión.

A su paso por Sala X, la nueva reencarnación de Miguel Marín, una suerte de "hombre orquesta"venido de una electrónica experimental y con múltiples influencias, viene acompañada de sus iguales para crear un sonido bastante diferente a aquellos trabajos de Árbol.Porque para entender Montgomery, en todo su "hacer" y "mostrar" al público, tenemos que contar con una serie de artistas, venidos de mundos variados y convergentes en un laboratorio de ideas. De ahí sale a la luz una suerte de dirección colegiada, que alienta la idea de un Marín rodeado de sus cajas de herramientas y un banco de trabajo común donde cada uno, en apariencia individuales, va tomando y dejando como resultado un sonido variado en matices. Riqueza de matices que, a su vez, no se podría entender sin sacar a la palestra el componente multidisciplinar, adjunto a la danza, de Montgomery Experience, anterior espectáculo y uno de los primeros gateos de esta formación. Sin embargo no debemos engañarnos: Montgomery puede verse tanto desde un punto de vista contemplativo como desde el éxtasis de la agitada primera línea. A ello ayuda una atmósfera con los justo en penumbras y una ausencia total de sillas. Ni un hueco para sentar el culo. Sabemos a lo que venimos.

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El patrón sin cortar es, a grosso modo, un vaivén entre esencias de art-rock, actitud enérgica jazz y pulsos de electrónica ambiental que dan una clave sostenida a temas de largo recorrido. Algo arriesgado en el mundo del rock convencional, pero que en el plano de la fusión (y no digamos ya en el mundo de las mesas de mezclas) se hace necesario para desarrollar un tema. La bienvenida sumergida en un color "blue" (quizá influenciado por el paso de Marín a través de la escena musical de Orleans), gesta por minutos esas intros de las que hace gala Montgomery. En el tiempo se prolongan las primeras notas de If you stay at home, alejándose de las estructuras convencionales e confundiéndose en la totalidad de la pieza. Uno de los temas más tranquilos (y oscuros), salpicado de las distorsiones guitarristicas de Jesus Bascón (integrante también de Árbol), y los golpes y redobles de batería de Amanda Palma. La conexión de esta última con Marín, se vuelve crucial en los solos que vendrán a continuación y que marcarán el punto culminante de la noche.

Salon Otto, uno de los temas estrella del álbum. Vestido de rock pero acompañado de sintetizadores, ruidos blancos y una estética exótica en el que la repetición y la cacofonía nos acompaña a una sutil mezcla entre psicodelia y ese tintineo cuasi-aleatorio del jazz. De ese exotismo bebe también You Love Bolero, tema que cierra It's Happening, aportando prominente instrumentalidad y la batidora más completa de influencias del grupo.

She needs to get what she wants nos acerca, enlazando con Salon Otto, a ese ritmo insistente que caracteriza la mayor parte de los temas de It's Happening. Si pudiésemos ponerle un nombre a ese efecto, se denominaría como algo parecido a "efecto túnel".El transito entre y a través de los temas ahonda en progresiones de lectura continua (juego de bajo y bases de percusión), con giros y curvas (guitarras distorsionadas, teclados y synths), salpicados de luces intermitentes a ambos lados (las voces de Amanda y Miguel). Capítulo aparte para el juego de voces, el contraste entre una suave y dulcificada (en ocasiones sexy) voz femenina choca con el tono quejumbroso (a veces agónico, otras vigoroso) de la voz masculina. Esta riqueza de registros se adapta a la temática de las canciones como en la irritada y caótica She didnt come, a la estela de Salón Otto, pero desprovista la elegancia de esta y acuciada por la intervención de una melancólica melódica.

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Vamos en dirección a los dos platos fuertes de la noche. Con la instrumenal Forever Young, alargamos ese viaje intrauterino, subterráneo, adolecido de ese ya familiar “efecto túnel”, esta vez en dirección ascendente y en el que no falta los ya citados pasajes de percusión, ya sea en plural, con baterías enfrentadas, o en singular (en el caso de She is running). Llegados a este punto, aunque los apuntalamientos de místicas campanas de cristal salpiquen este último tema, los ritmos se tornan primitivos y vertiginosos. Orientados al baile puro y duro.

You know that kind of girles ese tema llamado a repetirse en las listas de reproducción. Pegadizo y amplificado por su sencillez, distribuye golpes de efectos en forma de frases cortas que se replican a modo de espejo en los coros de Amanda. Curiosamente, fue este el tema que el destino escogió para ser ser el protagonista de esos inevitables accidentes que a veces sacuden los directos. En esta ocasión, uno de esos ordenadores de la marca de la famosa manzana decidió suicidarse, lanzándose en picado desde la mesa de Miguel y eliminando algún apoyo sonoro. Dos puntos a favor, pues la mayor parte del público apenas se dio cuenta, probablemente porque se encontraban más ocupados en disfrutar su borrachera literal (y musical). Y también porque pudimos disfrutar de una repetición deYou know that kind of girlque sirvió como punto y aparte para una fiesta que continuó amenizando la bajista Miriam Blanch en la piel de Mr. Blib y un invitado de lujo, dj Lektrono.

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