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La voz hipnótica de Hi Corea!

Con solo dos canciones publicadas en internet, el grupo sevillano Hi Corea! se ha convertido en una especie de fenómeno gracias a una propuesta muy particular de pop psicodélico. «Fue muy curioso porque lo subimos a soundcloud y de repente vimos que las escuchas empezaban a subir», explica Carlos Moreno (guitarra) acerca de Bill, una de esas canciones con alma de hit instantáneo. «Al día siguiente vimos que lo había promocionado alguien en Estados Unidos y tenía un pico de visitas de California», explica Clarisa Guerra (teclados y cajas de ritmos), y es que su propuesta trasciende lo nacional.

Si hay un género en el que se pueda encuadrar al grupo es la psicodelia. Gracias sobre todo a las voces, el elemento que da consistencia a todas las canciones. «Les damos mucha importancia a las voces y a las armonías vocales y quizá eso sea la reminiscencia que tenemos de los sesenta y los setenta. Teníamos unas canciones eclécticas, diferentes unas de otras, y les estuvimos dando muchas vueltas a los arreglos para que tuvieran sentido en conjunto. El nexo de unión fue ese punto de psicodelia. Al final, digamos que la psicodelia es una cosa transversal que queda en todas las canciones y la que le da el empaste pero no somos un grupo psicodélico al uso», indica Bernardo Ruiz (guitarra, bajo). Su estilo no deja de lado el pop, especialmente gracias a los arreglos electrónicos de su propuesta en directo.

Su primer lanzamiento llegará en septiembre, un EP autoeditado con cuatro canciones titulado Odd Nature, pero tendrían material de sobra para firmar un larga duración de mucha calidad. «Todo viene de grabar un EP en vez de un formato de larga duración porque pensamos que hoy en día la gente vive con un ritmo muy rápido: sacas un disco con 12 canciones, se escuchan 2, luego pasan a otro disco. Pensamos que el larga duración ya en estos tiempos no tiene mucho sentido y se maltrata la mayoría de las veces. Dijimos vamos a concentrar todos nuestros esfuerzos en cuatro canciones y vamos a darle importancia a cada canción por separado», comenta Carlos. Junto a Bill y Sacred Place faltan dos canciones más para completar un EP que grabaron en La Mina con Raúl Pérez.

La producción del EP ha sido conjunta entre Raúl Pérez y el propio grupo. Fue un proceso laborioso de grabación y compartido entre el estudio y el local del grupo en el que se grabaron diversos arreglos. «Teníamos todo el tiempo para probar, para experimentar... y vimos que era una dinámica de trabajo que nos gustaba mucho y vamos a repetir», defiende Bernardo acerca de grabar en el local.

Hablamos con ellos tras su concierto en el Cibercentro Macarena Tres Huertas dentro del ciclo Entretejas. Se trata del formato reducido en el que arreglan sus propias canciones de una forma más electrónica, recordando a proyectos como Au Revoir Simone en los paisajes más calmados. «Nos versionamos a nosotros mismos», indica Clarisa, y lo cierto es que canciones como Bill suenan de una forma mucho más pop que la grabación. Incluso se atreven a versionar a la inclasificable Julia Holter en una reinterpretación de lujo de In the Same Room. El tema se adapta por completo a un repertorio sin fisuras. «Los temas suenan solos con una guitarra acústica y las voces. Pero nos queríamos complicar la vida y darle una vuelta. Con las cajas de ritmo ha salido esto con lo que estamos bastante contentos», afirma Clarisa. «Lo que no queríamos era que cuando fuéramos a un sitio en acústico fuera el formato pop rock de toda la vida: dos guitarras acústicas y una maraca, que está muy bien, pero teníamos ganas de aportar una cosa que fuera más personal, más propia y que nos permitiera también desarrollar otro lenguaje», indica Bernardo.

La composición de las canciones y la letra es compartida. Siempre partiendo de la suma de diferentes capas de sonido y potenciando las voces según comenta Carlos: «Tenemos una consigna que siempre nos decimos los unos a los otros. Decimos “piensa en la canción” y a partir de ahí es como se toman las decisiones. El que manda es la canción».

Por último, el grupo cuenta con un nombre llamativo que surgió de una broma. «Estábamos pensando en el grupo, y surgió Corea del Este, pero no nos convencía. Corea nos gustaba, era sofisticado, divertido… Al final nos gustaba la idea de un territorio. No es ni Corea del Norte ni Corea del Sur. Es inesperado. Tenemos claro que un nombre se hace. Si Yo La Tengo funciona, ya todo vale», aclara Bernardo. Pero más allá del nombre, destacan unas canciones con potencial suficiente que se sienten únicas. «Tampoco se puede echar tanto tiempo a eso, preferimos echárselo a la música».

Texto: Alberto del Castillo

Fotografía: Álvaro Trigos

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