La bendición de Nacho Álvarez | Revista independiente de música

Revista de música independiente en:

Más poplacara:

La bendición de Nacho Álvarez

El músico y artista Nacho Álvarez es uno de los agitadores incansables de la escena asturiana, su presencia al bajo durante dieciséis años en la mítica banda Manta Ray y el reducto y refugio del Xixon Sound que es su bar, La Plaza, son prueba irrefutable de ello. Después de un largo periodo trabajando en un nuevo proyecto con el nombre Nacho Álvarez y el Cuarteto Bendición, el año pasado inició esta nueva etapa en su carrera con la publicación del álbum Cuchillo, Tijera, Ojo de Buey. Este debut, recibido de forma cálida por la crítica, es la expresión de una nueva faceta del artista en la que prima contar historias a través de sus letras pero también de la interpretación de las mismas. Es por ello que se hacía necesario asistir a la puesta en escena de este trabajo, y que mejor que la presentación del mismo en Madrid, en la Sala Siroco.

Un cuarteto Bendición, devenido en quinteto para los directos, y un escaso número de público recibieron al cantante tocado con un sombrero canalla que nos anticipaba una peculiar actuación. En esta performance la voz profunda y rasgada de Nacho convive con una rica y elaborada instrumentación donde el contrabajo, banjo, guitarra eléctrica, acordeón, viola, batería, maracas y demás percusiones, teclados y la guitarra española que él mismo toca consiguen un perfecto ensamblaje y unas melodías que conviven cómodamente con la narración de historias a ritmo de tango, bolero, polka o incluso nana.

Además de los grandes temas incluidos en su debut, como Bendición, a modo de bolero; Juan Martín con influencia de los mejores trovadores hispanoamericanos; Busca el diablo, un tango que termina siendo polka como si estuviésemos en la verbena de un pueblo; la canallesca y sugerente La serpiente; el single El mercader, con guiño al Si yo fuera rico de El Violinista en el tejado; o la preciosa balada inspirada en tierras asturianas con la que puso broche final, Que te va a llevar el viento; también hubo sorpresas como un tema nuevo Samuel, el lan-za-cu-chi-llos (tal y como se encargó de pronunciar) o una versión de la nana universal de Atahualpa Yupanqui y Víctor Jara Duérmete Negrito, donde aprovechó para bromear con el hecho de que la madre de sus recientes gemelos le había pedido que no compusiese nada para ellos.

En conjunto un espectáculo que bebe de la mejor tradición hispana de cantautores y narradores como Aute, Krahe e incluso Sabina, sin olvidarse de los de allende los mares como el citado Víctor Jara, pero también de Jacques Brel y la chanson francesa, Nick Cave o Tom Waits y su inclasificable estilo arrabalero y desgarrado. Yo por lo menos me fui con la sensación de que había nacido un nuevo crooner hispano y con ganas de que me contasen pronto nuevas historias.

21 de febrero de 2014, Sala Siroco Madrid

Carlos de Benito.

¡Compártelo!