Improntas eternas | Revista independiente de música

Revista de música independiente en:

Más poplacara:

Improntas eternas

Las fiestas de San Sebastián de los reyes vistieron de gala el Mad indie summer compareciendo con una alineación musical de champions para gozo y melomanías varias de todos los que nos dimos cita el último juernes-viernes al norte de la capital.

El double dragon Lori-Lol era un atractivo máximo para volver a disfrutar de la mejor música y la magia del directo.

Con las atractivas bambalinas escénicas granadinas de fondo Lamprologus abrió el cartel fluyendo en esencias y raíces de lo-fi pro-nirvanero que derrochó descaro y no paró de expandirse aprovechando con nota su espacio.

Tras los retoques last minute hicieron su aparición sobre las tablas el grupazo de Loja. Una más que correcta, profesionalizante y crescente actuación que volvió a demostrar porque Los Lori siempre gustan, se entregan y jamás defraudan en actitud.

También tiraron de visuales atractivísimos y muy bien trabajados perfectos para tridimensionalizar sus siempre envolventes bolos.

Al son de los lumúnicos soniquetes de Una señal Noni y los suyos, la mítica banda Lori Meyers hizo acto de aparición para enlazarla con los exquisitos guitarrazos de Planilandia.

El set se mostró completo y al gusto de todo su excelente repertorio continuando con el tríptico Corazón elocuente, Luciérnagas y mariposas e Impronta, metáfora máxima y enriquecedora de su más reciente discazo con cambio de guitarra, de española a eléctrica, para revestirla y hacerla crecer en capas y texturas.

La siguiente dupla sónica fue para Dilema y ese himno llamado Tokio ya no nos quiere, corte que atmosferiza la sensación de escuchar una canción top en vivo y de primera mano, con toda la grandeza que ello conlleva.

Tras la colaboración de Annie B. Sweet para El tiempo pasará y empezar a dar buenas muestras del Korg con Religión les seguirían A-sinte-odio y Luces de neón, otro temazo de irreversible estribillo con el que la gente se empezó a venir arriba.

Antes de las brillantes sacudidas finales llegaría la pausa con Explícame, basculando los focos hacia Alejandro Méndez, momento ideal para echarse un cigarrillo y tomarse una porción de relax.

La maximización coreable llegaría como de costumbre con esa oda del infortunio amoroso-sexual, Emborracharme, que se encadenaría a la cuidada Huracán, expansiva y subida desde las teclas sumándose en el éxtasis Alfredo, galopando selecto y rotundo en su clímax de percusión.

Luego llegó la conexión con Alta fidelidad antes de desaparecer entre la penumbra de los instrumentos.

En el bis se atrevieron con Dos hombres con sombrero en un homenaje más que merecido a esa primigenia obra maestra llamada Viaje de estudios. Sin ti ninguna parte es azar, con tal magnánimo aforismo es imposible no viajar hacia el mundo de los sentimientos más decisivos.

El pareado final correría a cargo de un cóctel premium para arrancarse y dejarse llevar de verdad a base de ¿Aha han vuelto? + Mi realidad para bordar otro concierto redondo que los sigue situando en el Olimpo de la afortunada escena alternativa patria. Gracias otra vez grandes.

Con un escenario sugestionado por las llamas y la pasión del bolazo previo Love of lesbian tomarían el testigo de los andaluces para seguir petándolo a base de bien. Ésta vez las pantallas funcionaron a pleno rendimiento armonizándose con justicia poética y torera al orden cósmico tras los problemas técnicos en Santander.

El espectáculo lesbiano se mostró de nuevo tan gigante y sublimemente circense como de costumbre, con presentaciones estilo NBA y/o equipo de fútbol de pretemporada (y no fue para menos cuando Santi Balmes sorprendió con una camiseta pro-balompédica del Sanse tras desataviarse de su look pro-dandi de El poder de la tijera). Con una más que interesante ensalada de canciones (no faltó su hit Club de fans de John boy aderezado de cancionzacas de culto como Mal español, Noches reversibles y Los toros en la Wii. Fantástico) a través de su selección más cañera y electrizante Balmes y sus muchachos se metieron otra vez al público en el bolsillo desde el minuto uno entregándose incondicionalmente dejando más claro que el agua lo cojonudamente que se lo siguen pasando con su trabajo: hacer canciones y transmitirlas con los 5 sentidos ante sus fieles masas.

El show fue otro despliegue de medios, maneras y disfraces dónde todo el plantel paladeó la fiesta felizmente descarrilada como si no hubiera mañana, haciendo gala de tan atinado y bello emblema.

Julián Saldarriaga se uniría a los festejos y arengas varias animando al personal en el interregno azteca de Fantástico para subrayar y sublimar el momento ranchera de tan multicolor composición.

Otro conciertaco de los que te dejan con ganas de más y que acabó por apuntalar una noche jugosona dónde las haya.

A continuación y para acabar de trazar el círculo La Maravillosa Orquesta del Alcohol/MODA ensanchó sus ganazas y su gracejo abriendo en inglés mediante un rock norteamericano depuradísimo y fusionador con trazas de folk country límpido y sólido.

En un pequeño puñado de letras, otro evento más que acertado y suertudo para seguir adorando más si cabe al mítico año de gracia de 2014.

¡Compártelo!