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Fiesta Poplacara: sabor rock, aderezado de terror.

¿Que puede esperar uno de una noche de Halloween? Parafernalia y disfraces aparte, si hay buen rollo, podemos quedarnos con el alma de la fiesta: que suene buena música. En formato contínuo se sucedieron los tres sabores que veníamos adelantándote: Delarge cortó la cinta inaugural mientras Argot y los Caravan fueron incrementando y culminando el ritmo. Tónica bailable, centrada en la diversión más que en mostrar experimentos. A pesar de ello, pudimos ver durante la noche la aparición de algún frankestein que otro.

Delarge nos brindó un arranque enérgico, tras el cuál pudimos escuchar dos de sus Cinco Canciones para el Fin del Mundo. Así amó Zaratustra culminó la primera pausa para presentaciones, entre ruido de guitarras que se superponen y voces un tanto atribuladas, contraste respecto a la nitidez que se aprecia en sus grabaciones. Ritmo más frenético en La Ley de los Sucesos Raros con golpes de efecto a base de estribillos y un cambio de estilo, más tradicional, con Metartífices, una oda a la idiosincrasia musical garajera de su generación ("somos los artífices de la quinta dimensión"). Siempre deviniendo de ritmos más audibles a vertiginosos guitarreos, la siguiente parte de los DeLarge sirvió para bajar del escenario y quemar energía con dos temas propios. Inevitable su single RevolverHasta caer muertos así como dos míticas versiones: B.Y.O.B de System of a Down y Tick Tick Boom de The Hives. Interpretación y ganas de hacer ruido. El disfraz del vocalista, ataviado como drugo de la Naranja Mecánica vino al pelo.

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De otro palo, muy rítmicos y con voces agudas entraron argoT en escena. Padre Cuervo era la primera baza de un amplio repertorio aún pendiente de salir "a la luz". Intención psicodélica, omnipresentes teclados y reminiscencias de experimentación rockera andalusí (algún que otro aire a Triana) conformaron las directrices de sus temas A la Luz, Universo y Acsoluto Mar, esta última movilizó los pies de un público que se dejó incitar al baile, atrapados por los abundantes pasajes instrumentales. Momentos chill como en Lo Nuevo y parafraseos a la batería en Evil Cadenas. Pero si hay un tema que dió el mate, este fue sin duda Despegue, melódico y original. Como bis, El Limbo fue la culminación de ese mundo "mágico de seres fantásticos", que cada nueva canción argoT lleva desenredando en el último año.

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Tercer sabor rock. En esta ocasión Los Caravan protagonizaron la contraparte que ofrece un sonido de viejo rock and roll, centrado en estilizar el output musical y sin apenas movimientos. Vivir Así era el tema de inicio que marcaba la senda del resto de temas, algunos nuevos y otros provenientes de su primer disco I/II. Melodías bailables y letras pegadizas (en especial en temas como Quiero Más y Viernes y Domingo), de temáticas azarosas, locales nocturnos , carreteras solitarias y amores pisoteados como colillas en el arcén (totum revolutum en el que se enmarcan temas como Noches sin dormir. Tampoco faltaron versiones, esta vez en clave de pop-rock nacional, con una versión del tema de Pereza, Superman ("dedicado a aquellos nacidos en el 00's" y encadenado con un breve y beatlemaniaco Hey Jude) y los Perros de Boogie y su De Nada Sirve de Hacerse Mayor. Un temazo divertido y complice, esencia del punto sencillo que los Caravan quisieron aportar.

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