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Animales de directo

El Columpio Asesino presentó en Nocturama su más reciente álbum, Ballenas muertas en San Sebastián. No faltó la energía y la contundencia que siempre muestran en sus directos.

Se trata de un disco continuista con respecto al anterior Diamantes y se caracteriza por un uso del ritmo mucho más presente, junto a las letras siempre crípticas del grupo. En directo las canciones adquieren una potencia mucho mayor a lo registrado en el disco, ganando mucho más sentido y convenciendo a todos los presentes.

El Columpio Asesino inundó el Centro de Arte Contemporáneo con su sonido oscuro y contundente, cargado de matices y demostrando, una vez más, que su lugar natural es el directo. Nocturama acogía la presentación del último álbum del grupo navarro, Ballenas muertas en San Sebastián, que repasaron de forma íntegra en la primera mitad del concierto. Se trata de un disco continuista con respecto al anterior Diamantes y se caracteriza por un uso del ritmo mucho más presente, junto a las letras siempre crípticas del grupo. En directo las canciones adquieren una potencia mucho mayor a lo registrado en el disco, ganando mucho más sentido y convenciendo a todos los presentes.

Canciones como Ballenas muertas en San Sebastián o A la espalda del mar impactaron gracias a Cristina Martínez, que captó toda la atención gracias a una entrega absoluta con el público. El modo en que Álvaro Arizaleta canta al mismo tiempo que dirige desde la batería el ritmo siempre impresiona, así como la solvencia del resto de integrantes.

Cuando sonó Toro, ese himno que recicla los elementos que siempre ha tenido El Columpio Asesino para hacerlos más digeribles y eficaces, se desató la locura entre el público. De Diamantes sonó también la canción que da nombre al disco así como la creciente emoción que desprende Perlas. Sin duda, El Columpio Asesino no son el mismo grupo tras Toro. Se pudo apreciar en las canciones más recientes con respecto a los pocos rescates de sus primeros discos. A pesar de que marginaron su obra maestra, La Gallina, sí sonaron clásicos como Vamos, Edad legal, Your man is dead o Floto.

Esas canciones dejaron claro que el grupo ha cambiado casi por completo su modo de hacer canciones. Si en sus últimos discos han terminado puliendo su sonido hasta hacerlo muy sofisticado, los primeros trabajos eran mucho más agresivos, sin una fórmula fija y dejando fluir la energía que aun mantienen en sus directos.

Después de la fuerza mostrada por los navarros, la noche continuaba con un aftershow. A diferencia de los tradicionales teloneros, Nocturama incluye en su programación conciertos posteriores al de los protagonistas de cada noche. En un formato más reducido y en un escenario improvisado sobre el césped de los jardines del Centro de Arte Contemporáneo, la propuesta apuesta por hacer bailar más que por “ver” el concierto. Como una sesión de dj, pero con música en directo, Proyecto Datura, liderado por Miguel Rivera, funcionó muy bien con este concepto, ya que recupera tema de los ochenta en formato power trío. La noche terminó bailando canciones tan conocidas como La bola de cristal, Escuela de calor o Malos tiempos para la lírica.

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