SnowApple, fantasía e interpretación más allá de la música | Revista independiente de música

Revista de música independiente en:

Más poplacara:

SnowApple, fantasía e interpretación más allá de la música

Hacia las siete y media de la tarde comenzaba el primer telonero inaugurando un acontecimiento íntimo en uno de los locales más de moda del este de Londres, The Slaughtered Lamb. La oscuridad del recinto impedía orientarse con facilidad pero conseguía un ambiente bohemio y acogedor. El artista desconocido, guitarra en mano y aspecto indie, que tanto se lleva ahora, quizás rompía esa atmosfera afrancesada cantando, con una inexperiencia y nerviosismo que se veía a leguas debido entre otras cosas a su corta edad, versiones de temas de cantantes famosos como Beyoncé. Acto seguido una joven que con solo un sintetizador creaba una música clerical, casi gregoriana, de connotaciones fúnebres mezclando varias voces grabadas, todas suyas (para más siniestro si cabía) con la voz en directo. El resultado, que intentaba ser místico, se quedaba en algo ñoño y artificial.

El plato fuerte llegó por fin cuando tres divertidas chicas llenas de adornos, que parecían la versión juvenil del trío de ancianas cantantes de la animación Les Triplettes de Belleville, caminaban apresuradas entre el público hasta esconderse detrás de una cortinilla de teatro que formaba parte de la puesta en escena y que ya nos daba una pista de la teatralización que presidiría el espectáculo.

Las cortinillas se abrieron y todo el mundo pudo disfrutar de la genial imagen de tres figuras vestidas con la misma falda larga plisada, cada una de un color, blusas blancas idénticas, máscaras venecianas a modo de tocado, cejas artificiales y peinados singulares. Por un instante parecíamos estar frente a las tres hadas madrinas del cuento de La bella durmiente; solo les faltaba la varita mágica. Así abrieron el concierto con su nuevo single Small Stone.

SnowApple.JPG

Para alguien que acaba de descubrir al grupo, como es mi caso, fue fácil reconocer a cada una; a la izquierda en el teclado estaba Laura, una talentosa compositora desde hace doce años y también directora de orquesta. En el centro se situaba Una, cantante de jazz muy conocida en Francia y Holanda y además hija del famoso saxofonista sudafricano Sean Bergin, tocando el xilófono y la mandolina. Por último a la derecha Laurien, una súper carismática cantante de ópera que también es modelo del prestigioso diseñador de moda Mo Benchellal. Tocando la guitarra acústica llamaba fuertemente la atención su manejo de la interpretación y su increíble voz que ponía los vellos de punta al personal. Alta y lánguida, con ojos muy abiertos desprendía fantasía y personalidad que recordaba a Kate Bush en sus años de gloria. Les acompañaban también un baterista (con peluca rubia incluida) y un guitarrista.

Su  música es difícil de definir ya que mezclan estilos de pop, folk, psicodelia y elementos clásicos, y es precisamente en esto último donde consiguen dar una vuelta de tuerca al panorama actual convirtiendo esos sonidos clásicos en algo completamente moderno, vanguardista y con buen gusto.

La dimensión visual sin duda era la gran protagonista del concierto, con una fantástica puesta en escena y una riqueza estética que lograba crear teatralización además de una música de gran calidad, y todo con una sorprendente naturalidad y buen humor que hizo que la gente pidiese más cuando era la hora de terminar,  a lo que ellas respondieron con una sonrisa: «Tenemos más conciertos en Reino Unido».

¡Compártelo!