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Richard Dudanski, actitud punk

Richard Dudanski, actitud punk

Hablar con Richard Dudanski es regresar al Londres de los 70, es ver en imágenes -a través de sus palabras- escenas del movimiento squatter que tanto marcó esa época y comprobar que el punk no entiende de modas ni del paso del tiempo y que es, simplemente, «una actitud», como él reconoce.

El que fuera batería de múltiples grupos, entre ellos los clásicos The 101´ers, The Raincoast o The Descomposers, escribe una nueva página en su andadura artística con la publicación de su libro Squat City Rocks: Protopunk and beyond, a musical memoir from the margins. Un libro que muestra la trayectoria vital y musical del británico en la que aparecen todas las personas que han marcado su vida desde el mítico Joe Strummer (componente de The Clash) y otros compañeros de banda como Tymon Dogg, hasta Esperanza Romero una joven artista melillense que conoció en esa época y hoy es su mujer además de la responsable de las ilustraciones en el propio libro.

Squat City Rocks arranca en el Londres del 74. Y en una dirección, el 101 de Walterton Road. Estos dos números tienen una importancia vital en el libro. El primero porque en ese año empiezan los primeros pasos de la época pre-punk por excelencia; y la segunda porque esa dirección era una de las múltiples casas okupas que había en la ciudad y que dará nombre al principal grupo del Dudanski, The 101´ers.

¿Vivir de okupa en esa época era cuestión de ideología, necesidad, moda o simplemente, fueron las circunstancias? Dudanski lo tiene claro. Era lo que quería y lo hice, comenta. El músico recuerda su etapa de squatter con naturalidad y apunta que fue especial y de gran aprendizaje, no sólo por las relaciones personales que fraguó sino también por las profesionales. «Éramos una familia y la importancia de la unión en la casa no sólo sirvió para hacer grandes amigos sino porque allí empecé a forjarme como músico». Y es que, básicamente, a la semana de estar en la casa ensayando con sus compañeros, surgió el primer concierto con los The 101´ers; el primero de una importante carrera musical con el grupo que posteriormente se completará con el paso de Dudanski por otras formaciones como The Tymon Dogg and The Foals o The Raincoast.

En su libro y en su conversación, la música y las historias de toda una etapa se mezclan a la perfección. El autor habla de la época punk como una actitud, una forma de pensar o vivir. «Literalmente, era el “Do it yourself”, alejarse de los poderes y de las formas predeterminadas y actuar como uno pensaba, algo que va más allá de modas o de llevar el pelo de una forma concreta». La forma de actuar de aquellos que formaban el movimiento considera que no se ha perdido pero que, quizás, ha cambiado. «Recuerdo que la gente que formaba el movimiento okupa era gente joven que optaba por esa forma de vivir. Hoy día, aunque se mantiene esa filosofía, también hay otros perfiles». La forma de pensar y hacer de Dudanski no se ha perdido con el paso del tiempo y aunque ya no vive en una casa okupa, no se aleja de los problemas que hay en la realidad y ha sido el productor audiovisual de un documental que, precisamente, habla de estos nuevos perfiles y de la situación con los afectados por la hipoteca viven en España. Ellos, explica, son una nueva cara de la okupación. La okupación por necesidad, una situación complicada que es fiel reflejo del día a día que vivimos. «Trabajar con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha sido muy interesante», ya que de una manera directa pudo mostrar las consecuencias de lo que está ocurriendo en España debido a la crisis económica que atravesamos.

Los cambios en los perfiles de los activistas en el movimiento también se veían en la música. «Ni siquiera nosotros con The 101, ers éramos punk, que empezaría con los Sex Pistols. En nuestro caso hacíamos una música más directa, rápida, pre-punk... para la que ni siquiera hacía falta mucha formación pero que está claro, que gustaba». Ahora el punk no sólo responde a sonidos, razona Dudanski, sino más bien a una forma de crear y ser reivindicativo con las cosas. «No por tener sonidos más fuertes se es más punk, en mi caso así fue y el punk más punk que yo he hecho ha sido con una guitarra acústica y un violín».

En el recorrido por las páginas de Squat City Rocks, el autor dedica el 50% del contenido a lo que fue The 101´ers; el 30% a la formación de otras bandas en las que él participó y el 10% a su época granadina. Su llegada a la ciudad a la ciudad de la Alhambra, su vinculación con Joe Strummer y otros músicos y sus nuevas aventuras musicales. Precisamente, además de su faceta literaria, Richard no ha olvidado su lado como músico y hace unos años formó El Doghouse con el que sigue tocando en bares y salas de la ciudad además de seguir enlazando y sumergiéndose en otras aventuras musicales de aquí y de su tierra inglesa. Como él dice, el punk y todo en la vida es cuestión de actitud y, desde luego, actitud para seguir inventando a él no le falta. Y que así sea.

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