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PMI: un grito a la resistencia

PMI: un grito a la resistencia

El lunes 17 de junio, tuvo lugar en Madrid la ceremonia de entrega de los Premios de la Música Independiente (PMI) que otorga la UFI, quien agrupa a los productores fonográficos independientes a nivel estatal.

La revista Poplacara fue invitada a dicho evento al que asistió nuestra compañera Fiona Briand. En la siguiente crónica nos cuenta los pormenores e impresiones de lo que aconteció.

El pasado lunes se celebró en el Teatro Nuevo Alcalá la 5º edición de los Premios de la Música Independiente (PMI), siendo el verbo “resistir” el protagonista de la noche. Con la victoria de Xoel López, como Mejor Músico Independiente, Niños Mutantes como Mejor Álbum del Año y La Habitación Roja por Mejor Canción del Año, fue un darse de cuenta de cómo está la situación hoy en día. Bandas que llevan muchos años presentes en la escena nacional, trabajando, luchando por no parar de publicar, hace que estos premios sean casi al reconocimiento por la resistencia de los músicos.

Leo Bassi, quien condujo durante las tres horas la ceremonia de la entrega de premios, provocó más de una carcajada con su particular humor. Tan provocador como en sus espectáculos, hizo temblar a más de un invitado haciendo creer que iba a recibir en plena cara un plato lleno de espuma de afeitar o rociándose de gasolina y simulando que se prendía fuego. No era fácil, con más de 30 premios que entregar,  llevar con ligereza toda la gala, pero Leo Bassi, siendo un maestro del clown, compartió con todos los asistentes, sus memorias, sus años de circo con sus padres y su primera experiencia con la música, cuando coincidió en Alemania con unos desconocidos Ten Years After, allá por los años 60.

Pudimos disfrutar de las actuaciones en directo de los euskaldunes Betagarri, del rapero Porta, que ganó por la categoría de músicas urbanas, de la curiosa Lorena y su Banda Municipal, de la magia y maestría de Xoel López, y del rock de Havalina.

La subida del IVA, la clase política, la falta de ayudas a la cultura, la reivindicación de más apoyo a los artistas jóvenes por parte de las discográficas y la confianza del público depositada en los artistas fueron los temas recurrentes a la hora de la entrega de los premios.

Una ceremonia como hemos dicho, un poco nostálgica, y quizás un tanto desesperanzadora para jóvenes que a pasear de su talento y ganas no se atreven a adentrarse en un mundo que a pesar de la resistencia de grandes titanes, se mantienen sobre la cuerda floja. ¿Pero quién dijo miedo? Una pasión llega a convertirse en un modo de vida y quizás, con el deseo de hacer buena música, la lucha merezca la pena.

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