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La Sierra más Roquera

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En la amplia gama de festivales de verano hay uno que, tan sólo por su altura, destaca entre los demás. Organizar conciertos a 2.100 metros y que la gente responda es una carrera de fondo en la que el Festival Sierra Nevada por Todo lo Alto gana puestos con el paso de las ediciones, especialmente, con las dos últimas.

En la amplia gama de festivales de verano hay uno que, tan sólo por su altura, destaca entre los demás. Organizar conciertos a 2.100 metros y que la gente responda es una carrera de fondo en la que el Festival Sierra Nevada por Todo lo Alto gana puestos con el paso de las ediciones, especialmente, con las dos últimas.

Dejando a un lado que el festival se celebra en uno de los paisajes más bonitos que se puedan ver –en pleno parque de Sierra Nevada- lo más relevante ha sido un potente cartel que unido en un mismo fin de semana (el año pasado se hizo en semanas alternas) intenta consolidar el evento como una de las citas musicales de verano en alta montaña. Organizado por Cetursa con el patrocinio de San Miguel y producido por Wild Punk, el festival ha logrado subir a la sierra a unas 2.000 personas que disfrutaron de bandas de altura.

El viernes, los primeros en empezar el ascenso fueron el grupo granadino Los Portazos. Sin duda, les sobró arte para caldear el frío ambiente que hacía en Pradollano y eso que tuvieron que hacer su show con la baja de Oliver, el cantante, aquejado de un problema en el riñón. Se ganan al público –especialmente al de casa- con sus letras cercanas, con parodias de lo divino y lo humano y con mucho descaro. La ausencia de su voz principal se apaciguó con las colaboraciones de lujo que hicieron con Fernando Novi (PPM) y Antonio Arias que pusieron broche de oro a su participación en el festival… que no sería la única.

Le pasaron el testigo a Víctor Sánchez. El fiel guitarra de Lapido llevó su trabajo Yo quemé a Gram Parsons a lo más alto con clase y, quizás, cierta timidez. Demostrada quedó su maestría con las cuerdas de su eléctrica y su encanto a la hora de trasmitir sus temas, pero lo cierto es que en ocasiones, parecía que faltaba chispa. Chispa que llegó en el momento que invitó a las tablas a sus antiguos compañeros, los Portazos, para convertirse en Los Bandazos y subir el mercurio del termómetro en cuestión de segundos con un tema de Lemonheads.

El punto final de la jornada, lo pusieron los malagueños Airbag. Expertos en el power-pop y que cada vez que se suben al escenario parece que no han pasado los 15 años de carrera que llevan, hicieron bailar a un buen grupo de fieles que coreaban sin descanso temas como El agente internacional, La ola perfecta o Prefiero la Playa.

Arrancó el sábado y los que coronaron la cima del Veleta no pudieron ser otros que Los Coronas. Tienen maestría de sobra para hilar un show sin que nadie los pierda de vista y disfrute sin descanso de la buena banda que atesoran. Sobre las alturas sonaron temas como Adiós Sancho o Baila Lola y clasicazos como el Corazón Contento de Marisol. Por su maestría y buen hacer dejaron al público, un poco más numeroso que la noche anterior, con ganas de más. Y demostraron que el rock n´roll está más vivo que nunca. Aunque, lo cierto, es que eso también lo demostraron los que los precedieron en el escenario.

Los granadinos The Miskins Ronson volvieron a demostrar con los temas de su EP Chewing Glam que en la cuna de bandas granadinas hay mucho más que el pop-indie y que con ellos, los movimientos de cadera y las poses rockeras están más que garantizadas. Y el maestro José Antonio García, dejó claro y meridiano que tiene cuerda para rato y que cantando sus temas de cover se siente tan cómodo como con sus clásicos como La vida qué mala es, con los que cerró su show.

Teniendo en cuenta las bandas y los clásicos que sonaron entre las montañas, pocos fueron los que se fueron insatisfechos de este espectáculo musical en las alturas. Para el año que viene, ya se están entrenando duro. Superar la marca de esta edición, no será fácil. Es lo que tienen las cimas altas... son duras, pero merecen la pena.

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