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Juego de Escenarios

Alrededor de las 19:30, Territorios abrió sus puertas un día más. Cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) iban entrando poco a poco en el recinto, despidiéndose del último sorbo de su cerveza y sacrificando, ante los contenedores, los bocadillos envueltos en papel plata, aquellos que con el anochecer acabarían recordando con una mezcla de añoranza y gula.

Con un continuo goteo, los espectadores fueron acumulándose frente al escenario Cruzcampo, en el cual Juanito Makandé iba a inaugurar una nueva jornada de conciertos. Varios de los allí presentes comenzaron a caer a golpe de calor. Un calor que nadie esperaba aun tratándose de Sevilla en pleno junio. Los fans más acérrimos del cantautor, víctimas de aquel sol de justicia y de la sugestión colectiva, clamaban ver a Makandépasar tras las vallas como una aparición mariana. A la quinta va la vencida y finalmente Juanito subió al escenario. Los espectadores enloquecieron, aplaudieron y ofrecieron a su ídolo favores de una naturaleza muy explícita sin importar su sexualidad. «Buenas tardes compare» saludó el cantautor, y comenzó su actuación con Autogestión, canción de su primer disco Sueña. El sol comenzó a ocultarse y el viento se levantó, golpeando ruidosamente los micrófonos, algo que Juanito Makandé aprovechó para introducir su siguiente canción,Contra viento y marea. Se entregó a su publicó por completo, satisfaciendo hasta a aquellos que poco habían oído de él. Golpeaba su caja con las manos desnudas y clamaba que si moría, sería en Sevilla y con una cerveza en la mano. Finalmente se despidió de la multitud regalándoles una canción de su próximo trabajo Muerte a los pájaros negros.

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Con el final de la actuación de Makandé, se produjo aquello que todos temíamos cuando se revelaron los turnos y los escenarios de cada uno de los artistas. Sin ánimo de desprestigiar a nadie, un vacío dilatado en el tiempo de cabezas de cartel empujó a los asistentes a la cerveza, no sin antes intercambiar el dinero real por aquellas fichas que tanto recordaban a juegos como elMonopoly.

De noche cerrada,El Chojin ofreció todo un espectáculo de rimas a la misma velocidad que las luces de colores que iluminaban el escenario. Es necesario destacar su actuación ya que incluso alguien como un servidor, que admite no entender nada de rap, disfrutó como el más veterano.

Shotta y su liga de hombres extraordinarios reunieron a una cantidad ingente de público, los mismos que, finalizada su actuación, iniciaron una peregrinación en masa del escenario Cadena Ser al deCruzcampo. En aquel momento la precaria organización del festival planteo una difícil decisión: ¿Supersubmarina o Calle 13? Finalmente Calle 13 ganó la batalla ficticia de espectadores.

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Con una puntualidad precisa y agradecida, tras un muro de niebla iluminado por luces blancas y azules, Supersubmarina comenzó su actuación con Algo que sirva de luz.«¡Su, su, su, Supersubmarina!», la poca imaginativa rima de un grupo de fans de la banda jiennense cobró un sentido más profundo cuando la banda interpretó la canción que lleva el mismo nombre que la banda. Canción tras canción, se sucedió una actuación correcta, repleta de éxitos coreados de principio a fin por sus seguidores, pero fría y un poco impersonal. Fue una actuación en la que Chino solo se dirigió al público para criticar la organización del festival, aquella que pareció castrar el tiempo de unos grupos a favor de otros. Y que, aun sin encontrar una explicación razonable, colocó a un grupo con la trayectoria de TheTingTings a última hora de la jornada.

En definitiva, el sábado fue una etapa que una vez más puso a prueba nuestra fidelidad a un festival al que guardamos tanto cariño. Territorios, te queremos por lo que eres, pero no nos pongas a prueba.

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