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Indios eléctricos

Aquellos que estuvimos hace tres años en la presentación del disco The Threshingfloor  (2010, Glitterhouse Records), hemos podido contrastar en este nuevo encuentro los cambios que han surgido en el proyecto de David Eugene Edwards.

Lo que se auguraba tímidamente en Ten Stones (2008, Sounds Familyre), y que no gustó a algunos, tuvo un breve retroceso en The Threshingfloor,  pero fue como dar un paso hacia atrás para hacer dos hacia adelante. Sólo así se entienden The Laughing Stalk (2012, Glitterhouse Records) y el más reciente Refractory Obdurate (2014, Deathwish Inc), dos trabajos con un sonido muy similar; riffs robustos y guitarras distorsionadas como nunca antes habíamos oído en la banda de Denver. Así que de momento la vertiente más atmosférica y acústica, de la cual Consider the Birds (2004, Glitterhouse Records) y Mosaic (2006, Glitterhouse Records) serían sus mejores exponentes, se queda en el cajón hasta nuevo aviso.

Lo que pudimos ver en la 2 del Apolo fue una buena ración de este rock oscuro que recorre sus dos últimos discos, con la magnética presencia de David E. Edwards y su voz filtrada por el efecto megáfono característico. Tampoco faltó su repertorio de gestos como si estuviera ebrio de peyote y ácido y estuviera, cual Jim Morrison, transitando por un desierto junto a espíritus de los indios nativos americanos. La formación ha sufrido en los últimos años retoques. El bajista Pascal Humbert dejó la nave hace cuatro años, substituido por Gregory García,  un músico correcto pero sin el carisma en el escenario de Humbert. Llegó como guitarra de apoyo Chuck French, algo tímido al principio del concierto pero poco a poco fue creciendo, y a la batería sigue el fiel Ordy Garrison.

Empezaron algo fríos, se puede decir claramente que la actuación fue de menos a más. Sobre todo al principio parecía que David E. Edwards iba por un lado cantando muy concentrado y los demás parecían esconderse como si la cosa no fuera con ellos. De ahí esa sensación de frialdad, de poca entrega en general. Y eso que empezaron con temas contundentes como el single Hiss, Masonic Youth, Closer, o la rabiosa King o King. Pasados unos veinte minutos del inicio del concierto el ex-componente de Sixteen Horsepower cambió la eléctrica por el banjo, una decisión algo prematura que fue contraproducente para el ritmo del concierto, ya que si uno quiere calmar las aguas no tiene sentido hacerlo si aún no se han calentado. En todo caso pudimos escuchar la ya clásica Whistling Girl en solitario, sin acompañamiento de la banda. Cuando ésta regresó atacaron dos de los grandes temas de Obdurate RefractoryCorsicana ClipThe Refractory. A partir de aquí ya cogieron el hilo para no volver a dejarlo, el público los llevaba en volandas y sonaron temazos como Long Horn, la sublime Salomé, y trallazos incontestables como Good Sheperd y Field of Hedon.

Justamente cuando tenían a todos los presentes comiendo de su mano, ofrecieron un solo bis, Kicking Birds, y rompieron filas. Fue bueno pero pudo ser mucho mejor.

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