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Entre Marian y Marianne Faithfull

Entre Marian y Marianne Faithfull

Collage: Juan Carlos Espejo

El primer single de Marianne Faithfull, con el tema As Tears Go By, cumplirá en 2014 cincuenta años desde que fuera editado por Decca el 26 de junio de 1964. Se trata de una canción compuesta por Mick Jagger y Keith Richards con arreglos de Andrew Loog Oldham. Su intérprete, por entonces una joven británica de buena familia, nacida el 29 de diciembre de 1946 en el barrio londinense de Hampstead, había conocido a Oldham en una fiesta, de las tantas que se montaban en los sesenta en la capital pop del mundo, Londres. Oldham, mánager de los Rolling Stones, se quedó prendado de su belleza y decidió convertirla en una estrella. Fue así como entró en la órbita de sus «majestades satánicas» de la que salió en 1970 tras una relación, como poco inestable, con Mick Jagger y arrastrando una tremenda drogadicción a la heroína.

Durante esa época cosecharía algunos éxitos más como su versión del Blowin’ in the wind de Bob Dylan, o los temas Come and stay with me y This little bird. En 1965 sacó hasta tres Lps: el folky Come my way, otro más pop de título homónimo, y un tercero llamado Go away from my world, mezcla de ambos estilos, que contenía temas como Summer Nights y la versión del Yesterday de los Beatles. Antes de Jagger, tuvo un romance con Gene Pitney y se casó John Dunbar, de quien se divorció en 1966 para unirse al Stone. Love in a mist (1967), fue su último disco de la década y salió al mercado el mismo año en que debutó como actriz en la película Georgina de Michael Winner, al que siguieron filmes como La chica de la motocicleta (1968) o Hamlet (1969).

La Marianne de hoy en día, superada la llamada edad de jubilación, escucha jazz, aunque también de vez en cuando algo de rock como Nick Cave. Vive entre París, Londres e Irlanda, y sigue actuando a pesar de unos dolores de espalda que este año 2013 la han apartado de los escenarios y han paralizado la grabación de su nuevo disco. Cuando le preguntan por su juventud, se recuerda a si misma como una adolescente estúpida y engreída, un tanto decadente, aunque no lo fue ni más ni menos que todos aquellos que quisieron aprovecharse de sus encantos. Lo cierto es que ya pueden pasar décadas del mítico Swinging London, que Mick Jagger seguirá siendo un ídolo para las multitudes mientras que la mayoría de los medios de comunicación actuales recordarán a Marianne como una «sex kitten of the 60s». No parece que esa descripción le indigne demasiado aunque hubo un tiempo en que sí y le dolió tanto que sacó un disco con el título de Broken English (1979) con el que dejaba atrás su adición a las drogas y demostraba a «esos bastardos (los periodistas), quién soy». Ese álbum, recién reeditado en 2013, supuso su renacimiento como artista y le abrió de nuevo las puertas de la industria discográfica.

En sus memorias, Marianne nos explica situaciones muy duras, la mayoría consecuentes a la drogadicción pero también respecto a su relación tormentosa con Jagger. Pasó por intentos de suicidio, abortos, hepatitis C, e incluso llegó a vivir en la calle durante los setenta. En esa época padeció el acoso de unos mass media que se regodeaban en la anécdota falsa según la cual Mick Jagger fue sorprendido por la Policía, en una redada en casa de Keith Richards, comiendo una chocolatina metida en su vagina.

En una reciente entrevista para The Guardian afirmaba que por fin entiende la alegría de la familia y que, pese a todo, ha tenido una vida maravillosa. Sigue creyendo que Mick tiene una personalidad compleja pero que, detrás del personaje, se esconde un hombre amable e inteligente. Aún guarda las cartas de amor que le escribió en su juventud cuando la llamaba por su auténtico nombre de pila, Marian, pero no cree que vaya a asistir a un concierto de los Stones porque no le gustan las multitudes.

Es muy probable que Marian o Marianne siga siendo, para la mayoría de medios, la «gatita sexual de los años sesenta» aunque haya protagonizado una carrera musical al margen de su relación amorosa con el líder de los Stones. Que te recuerden eso, pasados los sesenta y pico años de edad, no deja de ser una anécdota ya cansina en la trayectoria de una persona que ha vivido tan intensamente como ella pero que también ha grabado discos memorables. Al fin y al cabo, la explicación suele ser en muchos casos, siempre la misma: es una mujer obligada injustamente a explicar, a esta sociedad tan machista, quién es en realidad.

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