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Claveles y Wilds en Juglar

Guitarras y bailoteos grunge autóctonos encapsulados

[El matrimonio bien avenido entre Madrid radical y la sala Juglar de Lavapiés siempre ofrece buenos bolos. Un reducto para los sonidos underground y la alternatividad sónica más independiente, un acogedor refugio 101% reivindicable y un altavoz para propuestas valientes, divertidas, honestas y que saben dejar buenos momentos y mejores canciones. Todo esto que vaya por delante.

La cosa exógenamente puede seguir cuesta arriba pero en todo momento habrá espacio para la buena música, las ganas de pasarlo bien y toda la buena gente que está en el ajo e infatigablemente dispuesta en primera trinchera]

Con Joe Crepúsculo y 2/5 de Los gomasio entre los ilustres presentes el asunto pintaba bien.

Los claveles, se presentaron 3, como los mejores y míticos Nirvana (o también Sidonie y Nada surf) resolviendo con maestría su turno sacándole sonidos espectaculares que rebotaban enormes para acompañar unas letras magnas punkis y con puñados de realidad en un directo descarnado y que no deja indiferente a nadie, como la genial portada de su primer largo, Mesetario.

Escuetos intercancionilmente se vaciaron en la estricta profesionalidad de tocar y sentir sus temas. Compactaron con maña todo su repertorio con una cuidada selección de canciones desde su primer trabajo homónimo (rescantando Ylayali y Con el dinero en la mano) pasando por Tanatorio y su sencillo Nacional 42 EP hasta llegar a sus cortes más recientes con destacables momentos para su himno Estafas (admirables y adictivos toques countries con filtro castizo) o temazos como La ruta destroy y La pena negra animando bailes grunges a tuti plen.

Antes abrirían la noche la banda más gamberra y macarra del evento.
Garaje rock tropical. Así reza con acierto y ganas de juerga su
bandcamp: el cuarteto que forman Los wilds cual alineación balompédica se deslizaron sobre 11 temas para ir deleitando a una parroquia cada vez con más intensidad y entrega. Mezclando inglés y español (castellano filomesetario para la ocasión) no pararon de derrochar energía, FIESTA y desfase músicoactitudinal.

Su frontman tomó claramente el protagonismo desde los primeros instantes para dejar las mejores perlas tanto verbales como de maniobrabilidad, un tipo (auténtico personaje) con un estudiado desencamisamiento cañí que se movía más que los precios. Gloriosa la movida que se marcaría con un ampli.

Un bajo, 2 guitarras y batería. En el apañado escenario juglariense los 4 salvajes de su formación titular le sacaron todo el jugo a los instrumentos, demostrando una eficacia sonora bastante plausible.

Un momento grande llegó a la hora de abordar la quinta pieza. “Es patio. Esta canción se la dedico a mi esposa” para dar entrada a su ariete Cocaína.

La temperatura y la implicación fueron escalando poco a poco sin ceder un paso atrás. Muestra del clímax fue su despliegue con una potente fase de torsiones y distorsiones guitarreantes sublimes y salvajemente propsicodélicas para afrontar el triplete final con Hombre lobo (cantada por el bajista), un homenaje a Lou Reed y una nueva como muestra de su próximo material.

 

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