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Cara de cuero o la tragedia humana

Cara de cuero o la tragedia humana

Vivimos momentos duros, angustiosos, opresivos. Presenciamos escenas horribles nada más encender la televisión o cruzando cualquier esquina. Escenas sombrías que se tornan cotidianas, nos endurecemos, nos ponemos máscaras. Nos empobrecemos, nos volvemos esclavos, más aún, del sistema. ¿Vivimos entonces en tragedia? ¿Estamos tan ciegos y mutilados emocionalmente, que nos es imposible verlo? ¿O realmente no es para tanto? ¿Hacia dónde van las relaciones humanas? Todo esto se nos plantea en una obra que aún basándose en un texto de los 80, es más actual que nunca.

La libre adaptación de Lederfresse (Cara de cuero), el primer texto del alemán Helmunt Krausser, ha sido el punto de partida de Sebastián Moreno, director de la obra y de Vanessa Guerra y Juan Orellana, protagonistas de la misma, que han creado un mundo de emociones al límite, de relaciones asfixiantes y corazones descompuestos. Cara de cuero está basada en una historia real, en el asesinato por la policía de Werner Bloy. Un día de 1987 en Munich, Bloy, preparándose para una performance, se caracterizó (motosierra incluida), de Jason, personaje de La Matanza de Texas. La policía actuó entonces con impulsividad, matándole y «salvando», eso creían ellos, a la joven que este retenía. Esa mujer era la novia, compañera del «supuesto asesino en potencia», que vivía con él.

Esta libre adaptación, no se queda meramente en la superficie, si no que a modo de personajes de Tennessee Williams, o personajes almodovarianos, con sus deseos, sus conflictos, sus obstáculos, buscan la salida a ese laberinto en el que se encuentran. El personaje de la joven, amando hasta llegar al límite de su ser, se vacía por momentos, mientras que el monstruo, sufre a gritos el espanto del mundo. Ella no le ve a él, él no la ve a ella. Beben. Se gritan pero no se oyen. Beben más. Se pegan pero no se tocan. Siguen Bebiendo. Se aman pero se hacen daño. Viven juntos pero están solos.

Durante la hora de espectáculo, pasaremos por muchos estados de ánimo. Una obra que nos hace estar alerta, manteniendo el aliento, con puntos de giro tan sutiles que hace falta dejarse entrar. No es una obra fácil, hay que esforzarse en entender, pero si al final uno se abre, recibe un gran regalo, el de la perplejidad.

Tres valientes, profesionales, que durante nueve meses han gestado para nosotros, el público, un ser lleno de preguntas que nos hacen cuestionarnos nuestro día a día. Tres personas que se han adentrado en un mundo que a primeras parece lejano a cualquiera, pero al final está en todos los hogares. No tengáis miedo y adentraros en este cuento sobre la tragedia humana, porque al fin y al cabo, es todo ficción...¿NO?

Cara de cuero se representa todos los viernes del mes de noviembre en la sala La Usina, Calle Palos de la Frontera 4 (metro Embajadores)

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