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Paciencia como virtud

“Los árboles que tardan en crecer llevan la mejor fruta”  - Molière

“El arte y la ciencia no bastan, sino que es, además, indispensable la paciencia” - Goethe

Hace ya más de una década que Zöe Randell y Steve Hassett se encontraran, siendo los dos de origen Australiano, en Escocia. Zöe trabajaba por aquél entonces en el Festival de Edimburgo, mientras que Steve viajaba itinerante con su guitarra por Europa. De esta unión fortuita surgió una profunda relación musical en la que Zöe y Steve siguieron componiendo y cantando a dúo hasta que a su retorno a Australia, sus caminos se separaron en diferentes direcciones, diferentes trabajos, estudios y bandas. No fue hasta más tarde cuando un nuevo hecho fortuito, esta vez trágico, hiciera que Randell decidiera volver definitivamente a la música. Y con quien mejor que con su antiguo compañero como editor y colaborador.

De este retorno nace Luluc (pronunciado Loo-LUKE) una referencia que define a la perfección el viaje de este dueto de Melbourne, ahora afincado en Brooklyn. Llámese destino, casualidad o un simple “estar en el sitio correcto en el momento adecuado” Randell y Hassett han sabido condensar ese juego de posibilidades en éxito y una calidad que sorprendió incluso a los propios artistas. El resultado de este proceso de maduración lo encontramos en Passerby, lanzado a principios de verano. Desde aquél debut en 2008 con Dear Hamlyn, un tributo al difunto padre de Randell, los australianos han mantenido un estilo acústico, sosegado, de bajo tempo. Una invitación al descanso y a una armonía y sincronización que se reproduce desde el momento en que pasamos desde los coros susurrantes y el contrabajo de Small Window que marca la apertura del disco al repiqueteo arpado de Without a Face.

Armonía que se traduce en la conjunción de una voz dulce, pero con cuerpo y cierta textura áspera, junto a los arreglos acústicos e instrumentales de Hassett, que adornan y embellecen en los acompañamientos a coro y con otros instrumentos. La fórmula final se podría encuadrar en un folk en la mayoría de las ocasiones, con un componente presencial de rock  como se aprecia en Tangled Heart y con un cierto toque indie. Respecto a la sección lírica, Passerby nos ofrece una descripción de paisajes y personajes familiares e imaginarios que giran en torno a pensamientos trascendentales de amor, pérdida y melancólica nostalgia. El eco de los pasos de Nick Drake resuena en el trabajo de Luluc. Nada extraño, pues precisamente dos canciones suyas se unieron a Way To Blue, un disco tributo a este icono del folk alternativo.

Hay que destacar, por otro lado, que Passerby como su nombre indica es un disco del que no se puede esperar sobresaltos. La formula es correcta y elegante y mantiene un atento cuidado de detalles y arreglos en torno a la riqueza vocal de Randell, pero peca de excesiva uniformidad. Este aspecto es el que, sin embargo, permite una escucha continuada del disco, que a menudo surge por una necesidad anímica de equilibrio, algo que Passerby es capaz de satisfacer.

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